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El Proyecto Educativo de Centro es el documento que recoge desde los principios y decisiones que permiten organizar el centro hasta las programaciones de aula en cada una de las materias y áreas de conocimiento. Pues bien, dentro del Proyecto Educativo de Centro se puede articular un "Proyecto Lingüístico de Centro" que recoja los principios metodológicos y las actuaciones que se acomenten en el centro para, de manera específica, la enseñanza de las lenguas.
Aquellos centros que consigan un grado de implicación del profesorado suficiente para llevar a cabo actuaciones globales, coordinadas y dirigidas a la totalidad del alumnado del Centro pueden organizar dichas actuaciones a través del mencionado “Proyecto lingüístico de Centro”, para cuya elaboración se podrían tener en cuenta las siguientes sugerencias:
  • Uso de la L1, la L2 y la LE. Se trataría de poner en valor las lenguas presentes en el aula y hacer de ellas objeto de aprendizaje además de utilizarlas constantemente como recurso para facilitar la comunicación. No se trata, desde luego, de que el profesorado deba conocer todas las lenguas maternas de los estudiantes, pero sí de hacerlas visibles, de aprender algunas expresiones y de permitir su uso por parte de los estudiantes esforzándose para hacer de esas lenguas un elemento de ayuda a la comunicación en lugar de un hándicap para la misma.
  • Coordinación entre profesorado de áreas curriculares. Este aspecto debe ser la piedra angular de cualquier proyecto lingüístico de centro. Cuanto mayor sea el grado de coordinación entre docentes y mayor el número de ‘elementos’ (profesorado, servicios de orientación, equipos directivos, familias...) que se coordinan, mejores resultados se obtendrán en todos los sentidos. Creemos que hay experiencia suficiente para no tener que justificar más la importancia de la coordinación, si acaso, solo señalar que dicha coordinación debe estar bien planificada y programada, contando con los tiempos y lugares oportunos para llevar a cabo las distintas labores. Con frecuencia la coordinación se considera un elemento prioritario al redactar los proyectos, pero después queda más como una voluntad que como realidad. Un paso más, o uno de los estadios de esa coordinación, sería lo relacionado con el punto siguiente:
    • Programaciones conjuntas. Se trata de que la programación didáctica de cada área y el seguimiento de la misma formen parte de las tareas de coordinación mencionadas anteriormente de manera que se pueda garantizar una cierta coherencia en el discurso y una cierta homogeneidad en los niveles de dificultad que plantea la comprensión de los contenidos de las diferentes áreas curriculares. La revisión periódica de dichas programaciones, considerando el grado de cumplimiento de las mismas, adaptando los criterios e instrumentos de evaluación a la situación real del aula, etc., si se hacen de forma conjunta y con criterios homogéneos serán igualmente una garantía de fiabilidad en la atención a la diversidad a la que hemos hecho mención.
    • Presencia del profesorado de apoyo lingüístico. El profesorado que presta servicios específicos de apoyo lingüístico debe formar parte de los equipos educativos como miembro de pleno derecho con independencia de cuál sea su situación administrativa o su grado de adscripción al centro. Es necesario que los Proyectos de Centro contemplen tiempos y espacios para la coordinación con estos profesionales así como los mecanismos para que su labor sea tenida en cuenta y forme parte del proceso de evaluación del alumnado que es atendido en cualquier modalidad de aula de apoyo lingüístico.
    • Uso de las TIC. Ya hemos hecho varias referencias a la importancia y a la conveniencia de que las llamadas Nuevas Tecnologías formen parte del quehacer cotidiano del profesorado especialmente en situaciones de diversidad como las que nos ocupan. Más adelante trataremos este tema en profundidad.
    • Participación en proyectos transnacionales. Todo Proyecto Lingüístico de Centro debería contar con la participación en uno o varios programas de intercambio con otros centros escolares de los países de procedencia del alumnado o de otros países que de alguna manera tengan relevancia lingüística o cultural para el Centro en cuestión. No es necesario planificar sofisticadas visitas de estudiantes o profesorado, aunque por supuesto, no se descartan y los contactos en directo se consideran muy recomendables, pero antes se pueden establecer multitud de contactos más sencillos, bien de forma ‘oficial’ a través de los Programas tipo “Sócrates” si se trata de países europeos o bien de forma más ‘casera’ estableciendo contacto postal o, sobre todo, a través de los múltiples opciones que se ofrecen en Internet. El intercambio de trabajos escolares, el acceso a materiales didácticos en diferentes lenguas o la simple visualización de imágenes sobre la realidad escolar de los diferentes países, es un inmejorable elemento de motivación que, sin duda, va a mejorar los distintos resultados que se persiguen en ese Proyecto Lingüístico.


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